jueves, 7 de mayo de 2009

Y entonces llegó él

Ayer me encerré en la habitación para escuchar el partido con mi radio de yayo y mis apuntes de japonés (como no fumo, algo hay que hacer para no arañar las paredes...). La verdad es que dado el fútbol tacaño del Chelsea en la primera vuelta, no tenía mucha fe en que se pudiera ganar. Por eso, al final del partido tenía la cabeza tan metida en el diccionario electrónico que casi me trago un chip. Y cuando Iniesta marcó y salí al pasillo gritando, fue para darme cuenta de que todo el mundo se había ido a dormir (y de que me iba a caer un despertador en la cabeza de forma inminente). En fin, la soledad del culé :)

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