lunes, 25 de mayo de 2009

En estos días de calor pegajoso...

...una se da cuenta de que las cosas sencillas son las que realmente te alegran un poco la vida. Después de pasarme toda la mañana caminando y haciendo recados, me he dirigido (andando) al Camp Nou con una atmósfera de densidad equivalente a la brandada de bacalao. Lo he tenido que rodear casi enterito (cosas que tiene el no orientarse bien), así que al llegar me sentía como un charquito miserable de persona. Pero la misión ha sido cumplida, y ya tengo dos entradas para ver la final de la Champions en el Miniestadi (con G, amigos y mi bufanda de la suerte! que no falte!)

Después de conseguir los papeletes, en vez de desvanecerme en la acera y esperar lo peor, como Frodo en el Monte del Destino, he juntado las pocas fuerzas que me quedaban para llegar al gimnasio y "zamparme" una hora de clase. Y aquí viene el kit de la cuestión de este post: un remojo de jacuzzi cual calcetín en una lavadora, un poco de baño de vapor (sigo sin entender por qué sentarse en una habitación ardiente con un 98% de humedad relaja...) y un helado de nata-nueces mientras caminaba a buscar el bus (porque el monstruo de mi estómago ya estaba cantando "amami Alfredo..."), y el charquito miserable se ha convertido en, digamos algo más glamuroso, un vaso de Evian :) ¡que vivan las pequeñas cosas de la vida!

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