jueves, 27 de agosto de 2009

De vuelta a la ciudad

Mañana volvemos otra vez a casa. La verdad es que, después de dos semanas de vivir en una tranquilidad absoluta (y a pesar de que soy una urbanita empedernida), creo que me va a dar un patatús en cuanto me meta en el metro. De aquí se echa de menos sobretodo el cielo: se ven montones de estrellas que en Barcelona son virtualmente invisibles, los atardeceres tienen unos colores apabullantes y hasta la luna parece más grande. Y desde luego, también se echa de menos poder darte un paseo por el campo, con viñas o campos de girasoles hasta donde llega la vista y algún que otro conejo que sale corriendo de entre las matas.
Después de esta "oda a la meseta", hago balance de mis vacaciones rurales:
1) Me he enganchado al Último Superviviente (dios, ese hombre come cosas que harían vomitar a una cabra).
2) Me he leído dos libros (o debería decir tochacos) de la saga Crepúsculo, y he comenzado un tercero.
3) He engordado unos cuantos kilos (no sé cuántos...hace tiempo que abandoné el mal hábito de pesarme), pero a pesar de eso me siento saludable (a quien no le guste, que no mire).
Y ahora, os dejo con mi foto favorita del verano:
Nos vemos en BCN!!! :D

lunes, 24 de agosto de 2009

La catapulta

Gracias a mi hermana, "la mano que mece la cámara" xD

Maderuelo, siglo XII

Este domingo (lo prometido es deuda) volvimos a Maderuelo para el fin de semana medieval.










jueves, 20 de agosto de 2009

Tarde en Segovia

Ayer nos fuimos al pantano de Linares (Segovia), con la intención de remojarnos un poco. No obstante, si estás acostumbrado a ir a la playa DE VERDAD, la cosa deja mucho que desear: el suelo está cubierto de piedras "tanga" (o sea, que se te clavan en el trasero a la menor ocasión), el agua llena de algas y encima el sol se nos fue a la primera de cambio.

Así que cogimos los bártulos y nos fuimos a Maderuelo, el pueblecito que domina el pantano desde un alto cercano. La verdad es que para ser un pueblo tan pequeño está bastante bien organizado (hay un bar con unas vistas fantásticas, un par de restaurantes, tiendas de miel y artesanía... y ahora mismo están montando una casa rural que promete).
El arco de entrada al pueblo:

El pueblo apenas son dos calles, así que en cuanto sales por cualquier callejón de los que salen de la calle principal, te encuentras esto:

Las paredes de piedra que se ven saliendo del agua pertenecen al puente que antiguamente llevaba al pueblo:

Catapulta preparada para las fiestas medievales:



Puente que lleva actualmente hasta el pueblo:

Balconcito antiguo:

Cadaver de un condenado de "atrezzo" para las fiestas medievales:



En la iglesia se guarda la momia de una mujer que se encontró hace tiempo en ella, y que no se sabe a quién pertenece. Se puede ver tras una vitrina. Parece digno de Iker Jimenez y un tanto escalofriante, pero lo cierto es que el interior de la iglesia está muy bien y hay gente que va al pueblo sólo para casarse.
Arco (supongo que un contrafuerte) y campanario de la iglesia:




Mientras dábamos una vuelta por el pueblo, un par de señores muy majos nos avisaron de que este fin de semana habría una feria medieval, y por las fotos del folleto parece muy bien ambientada. Así que volveremos para echar un vistazo. Ya os contaré :)

lunes, 17 de agosto de 2009

¿Chino o japonés?


Hace unos días, un anuncio de San Miguel me llamó la atención. Y no por original ni interesante; de hecho, me resulta desagradable por varios motivos. En primer lugar, porque está lleno de tópicos facilones. En segundo, porque nos habla como si todos fuéramos hijos de papá que pueden coger los bártulos cuando les apetece y marcharse a dar la vuelta al mundo, sin problemas de dinero ni obligaciones (algo me hace pensar que el creativo en cuestión, el pobre, no sabe que hay otros mundos más allá de ESADE y que en ellos también se bebe cerveza). Y en tercero, porque el nicho de anuncio cervecil con musiquilla de ritmo optimista ya lo ha copado Estrella Damm este verano, y el que nos ocupa parece un intento de última hora de recoger las migas del éxito.
Todas estas cosas se pueden perdonar. Al fin y al cabo, no soy una especialista en publicidad y para gustos, los colores. Pero hubo algo que me hizo hervir la sangre cual cocido madrileño. En un determinado momento, el protagonista dice: "En Japón conocí a Ming". Yo me quedo ojiplática ante la tele. "¿Ming?" me pregunto para mis adentros mientras mi familia permanece impasible. "¿Ming?!!!!" me pregunto una vez más, esta vez en voz alta. En un ataque de loca de los gatos (de esas que llaman a la tele para quejarse de que pasa una mosca), me pongo a lanzarle improperios al pobre electrodoméstico, con la esperanza de que al creativo en cuestión le estén pitando los oidos allá donde esté.
Hoy he vuelto a ver el mismo anuncio, y en el instante conflictivo, una voz que se oye pegada encima del anuncio original (hay que ahorrar, estamos en crisis) ha cambiado el "Ming" por un "Masaki". Ojiplática quedo, de nuevo. Parece que alguien con dos dedos de frente se ha dado cuenta de un error que clamaba al cielo: Ming es claramente un apellido chino.
"¿Por qué te enfadas tanto por una chorrada así?" se preguntarán algunos. Bueno, yo entiendo que no todo el mundo tiene que tener nociones de fonética oriental. Pero en la vida diaria, estoy harta de ver a gente que confunde continuamente los conceptos chinos y japoneses (no hablemos ya de coreanos, tailandeses, etc). Y me da la impresión de que, en la mayoría de los casos, lo hacen no por falta de cultura, sino por falta absoluta de interés por saber algo de las culturas que no son la nuestra. Y eso, no lo voy a negar, me da grima. Pero por lo menos, en este caso han rectificado.

sábado, 15 de agosto de 2009

Otra vez de vacaciones

Visto que los calores veraniegos de Barna amenazaban con convertirme en una charquito, G se ha quedado en casa currando y sufriéndolo en sus carnes morenas y me ha enviado para el pueblo cual paquete SEUR (nenes, estar en paro tiene una única ventaja, y es que siempre estás listo para irte a cualquier sitio...tener dineros ya es otro asunto). Pues bien, he venido con la maleta a reventar por culpa de los vaqueros y los jerseys que he tenido que embutir, y me encuentro que aquí hace el mismo calor y humedad que en Barcelona (aunque la única masa de agua visible a 7 kilómetros a la redonda es un riacho cutre). Así que el haber provocado dos hernias de disco a sendos señores amables que me ayudaron a subir y bajar la maleta del AVE, no ha servido de mucho. Afortunadamente, el esfuerzo de traer colgado el portátil del hombro sí ha servido, porque nuestra vecina (que a partir de ahora aparecerá ante mi con un halo de santidad alrededor de la cabeza) tiene WIFI, y es lo bastante caritativa como para compartir la contraseña con nosotros. A la espera de nuevas noticias (que con la "marcha" que hay aquí, lo más probable sea que ha subido el pan o que ha nacido un cordero), os dejo con unas fotos de los manzanos del jardín. Han crecido un montón desde que los plantamos, allá por los años 90, y me hace ilu, que le vamos a hacer :)