domingo, 28 de junio de 2009

El retorno de Sor Citröen

Después de "Sor Citröen strikes back" llega la experiencia automovilística definitiva: "El retorno de Sor Citröen".
Hoy, por primera vez desde que me saqué el carnet, me he armado de valor (y como diría Viggo Mortensen en el APM: "con dos cojones!") he conducido sola por primera vez, calzada con mis Adidas Dragón color fucsia-funde-retinas para mayor agarre (conducir con chanclas lo dejo para el nivel "Pro").
Como el plan era ir a la playa, primero he ido a buscar a G. La cosa ha ido bastante bien hasta que me he equivocado de carril en Estació de Sants. Momentos de horror buscando con la mirada medio metro de línea discontínua que me permitiera seguir de frente. Pero nada. Así que me han obligado a meterme en el parking. He subido la rampa, he dado la vuelta dentro y he vuelto a bajar con toda la dignidad posible ("sí, qué pasa...me gusta dar vueltas por parkings desiertos los domingos por la mañana").
Ya de camino a la playa, otro carril equivocado y acabamos en un puerto deportivo. De nuevo horror al ver que sólo se puede tirar p'alante, y encima hay que pagar. Lo hacemos, aparcamos, vemos que solo hay plantas rodantes en 1 km a la redonda y volvemos a salir con cara de nada ("sí, qué pasa...estamos buscando amarre para nuestro yate de treinta metros de eslora").

Vislumbramos la (vaya, vaya) playa allá a lo lejos, pero aún queda lo más difícil: aparcar el coche. Con mi inteligencia sin igual, oteo un sitio amplio y despejado (justo lo que necesito para mis 34 maniobras). Mis ojos captan levemente unas extrañas líneas naranjas practicadas en el asfalto, seguramente restos de una anciana civilización alienígena. Miramos el parkímetro: no funciona. Miramos los otros coches: aquí no paga ni el tato. Miramos a la playa: que majo está el mar. Así que nos vamos encantados de la vida.
A la vuelta, listos para partir, reparamos en un pequeño papelito blanco en el parabrisas (sin duda traído por el viento). Cabreo MAYÚSCULO al ver que han multado a toda la calle (plano cenital de todos los coches empapelados y la gente desorientada, en plan peli de Night Shyamalan). Cabreo SUPERLATIVO al ver que el putoparkímetro no acepta tarjetas. Cabreo ESTRATOSFÉRICO al ver que cuando conseguimos juntar las moneditas JUSTAS que pide el putoparkímetro, la hora de anulación de la multa ya ha pasado. Volvemos a casa soltando humo por dos sitios (el tubo de escape y mi cabeza), pero morenos y felices, que es lo que cuenta.
Y la próxima semana: "Aprende a leer la información escrita en los putoparkímetros para una vida plena y feliz"

viernes, 26 de junio de 2009

La muerte de los mitos

Ver la tele de madrugada a veces te da sorpresas. Haciendo zapping, me acabo de topar con un titular que al principio me ha sonado a inocentada. Me ha costado un minuto darme cuenta de que la cosa iba en serio.
"Michael Jackson ha muerto"
De repente me viene a la mente una imagen: mi hermana y yo, muy pequeñas, cantando en spanglish con el clip de Thriller en el sofá. Y yo (para variar) un pelín acojonada con el Jackson transfigurado.
Es raro, pero siempre que muere alguno de esos famoso de "toda la vida" siento una especie de vacío en el estómago. No hace falta que el personaje en cuestión me caiga especialmente simpático. Sé perfectamente que la noticia no va a cambiar mi vida en absoluto. Pero esas personas estaban ahí desde que he podido recordar: en las revistas, en la televisión, en todas partes. Y pensar que ya no están hace que el mundo se vuelva un poco raro.

jueves, 18 de junio de 2009

Las vendas de boxeo

Desde que empecé a hacer Body Combat, me he resistido a comprarme nada para las manos. Primero porque no sabía cuánto tiempo tendría libre en el futuro para seguir haciéndolo, y después porque me parecía una pijada. PUES NO! el lunes, la profesora nos echó la bronca por no ir tuneados: se ve que va bien llevar las muñecas envueltas (y no solo para "chanar", que es lo que yo creía...). Así que ni corta ni perezosa, me dirigí al Decathlon más cercano a comprarme unas vendas de boxeo. Las escogí negras porque hacen de malote (o de Cobra, como dice G, que para mi que son los chungos de Karate Kid o algo así). Y es que aunque las patadas se las des al aire, hay que crear un poco de atmósfera para que los golpes te salgan con mala leche xD.
Al volver a casa probé a enrollarmelas como 3 o 4 veces sin éxito. Las manos me quedaban como dos moñigos negros que me hacían parecer un dibujo animado de esos que no tienen ni dedos (y recordad: las vendas tenían que chanar, no dar risa). Así que aquí os ofrezco el intento de hoy :D

1) Pasar la trabilla por el pulgar:

2) Tres vuelticas a la muñeca:

3) Rodear el pulgar:

4) Un par de vueltas a la mano:

5) Pasar la venda entre el meñique y el anular:

6) Luego, entre el anular y el corazón:

7) Y finalmente entre el corazón y el índice:

8) Para acabar, se gasta el resto de la venda dando vueltas a la mano y a la muñeca, y que quede más bonico. Se cierra con un velcro:


Y sorprendentemente, la venda HA QUEDADO BIEN (no me lo creo ni yo). Siguiente reto: volver a hacerlo antes de la clase, con las prisas xD

domingo, 14 de junio de 2009

Tarde de cine


Ayer, en vista del calor horripilante que hacía, G y yo decidimos buscar una fuente duradera de aire acondicionado, para digerir tranquilamente la comida cual boas constrictor. Y qué mejor que una sesión de cine de "sobremesa" (en lugar de los cutre-telefilms alemanes de A3). Nos decidimos por "Los mundos de Coraline", porque leí el libro de Neil Gaiman hace dos o tres años y habíamos escuchado muy buenas críticas de la película. Además, nos encontramos con un extra inesperado (por lo menos para mi): en la entrada de la sala había un cajón lleno de gafas para ver la peli en 3D! me emocioné como una cría porque nunca he visto una peli en tres dimensiones. Y la verdad es que valió la pena. Hay escenas verdaderamente espectaculares. Por ejemplo, al principio de la película, una aguja de coser enorme sale proyectada de la pantalla y parece detenerse a pocos centímetros de nuestras caras. En conjunto, es una película maravillosamente hecha y muy entretenida (la escena del circo de ratones saltarines es una pasada! :D), y a ratos tiene un aire de desasosiego muy bien conseguido. Un extra: antes del comienzo de la película se puede ver el trailer de "Up" (la nueva película de Pixar), también en 3D.
Para contrastar con la onírica sesión de cine, al salir nos encontramos de cara con una bicicletada nudista. Memorable el tío que llevaba una bici de dos pisos (una estructura soldada encima de otra, la de arriba sin ruedas). Pero poco práctico en los semáforos, si no puedes poner el pie en el suelo (básicamente, para parar se iba agarrando a las farolas).
Y para rematar la tarde, fuimos a comprar libros "ligeros" para las vacaciones. Y (¡no sus riais!) yo acabé escogiendo "Crepúsculo" (no creo que me haga falta explicar qué es) y una novelilla de Marian Keyes ("Rachel se va de viaje"), que no es Carl Sagan, pero a mi me parece que escribe muy bien. No hace falta decir la vergüenza que pasé en caja con el primero, pero la curiosidad morbosa es lo que tiene...y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra (ñej ñej).

viernes, 12 de junio de 2009

Cocinando Gyoza

Lo prometido es deuda: hoy he entrado en la cocina con las gafas de seguridad y el soplete dispuesta a preparar las famosas empanadillas (Gyoza). Afortunadamente, a estas horas la cocina sigue en pie (!·_·). Sobre la encimera de la cocina, los ingredientes, de izquierda a derecha y de arriba a abajo (he añadido alguno más a última hora):

Plato 1: carne de cerdo (unos 300 gr)
Plato 2: shiitake (tres) y un poco de jengibre rallado.
Por ahi en medio: un huevo.
Plato 3: puerro (un trozo no muy grande).
Plato 4: col (la cuarta parte de una pieza pequeña).
Plato 5: cebolleta (una) y zanahoria (una y pequeña).
Plato 6: obleas de pasta.

Primero he puesto las verduras en un cazo con un pelín de aceite y sal (para que suelten agüilla y no se peguen), y las he rehogado hasta que las he visto más o menos blanditas.

A continuación, el shiitake:

El huevo, cascado directamente en el cazo:

Y finalmente la carne de cerdo, con cuidado de no hacerla mucho, porque luego las empanadillas se siguen cocinando y podría quedar muy seca. Como la carne picada tiende a formar acúmulos "albondigueros", hay que remover y machacar para que se mezcle bien con los otros ingredientes.

Finalmente, le he añadido el jengibre rallado, un poco de pimienta (al gusto del consumidor) y he puesto un poco más de sal, porque estaba un pelín soso.
El siguiente paso es montar las empanadillas. Siguiendo el consejo de mi sensei, he preparado un cuenquito con agua.

Una cucharadita (de postre, bien llena) de relleno en el centro:

Para cerrar la empanadilla, el truco de la sensei: mojarse el dedo índice con agua y pintar con él todo el borde de la masa. Doblarla sobre si misma y cerrar apretando con los dedos, frunciendo un poco la masa para darle ese aspecto característico de "carabela portuguesa" (si es que...una es bióloga las 24 horas del día). He descubierto que, a diferencia de nuestra masa de empanadillas, la masa de Gyoza es bastante más elástica, o sea que se puede manipular sin miedo a que se rompa (tampoco hagais el burro...). He aquí mi primera "carabela":

Y aquí, las 24 Gyoza en formación de ataque:

Me ha sobrado bastante relleno, por lo que calculo que con las cantidades que he usado se pueden hacer tranquilamente 48 gyozas (2 paquetes de obleas). Si no quieres coger un empacho, también te puedes llevar al trabajo un tupper con lo que sobre y fideos de arroz, que seguro que queda majo, majo.

Y ahora, ¡a la sartén! Según mi corta experiencia, es mejor con muy poco aceite, bien distribuido por toda la superficie, y con el fuego no muy alto. Tardan muy poquito en hacerse.
Et voilà!

Sorprendentemente (y lo digo porque mis experimentos culinarios suelen ser retirados de la cocina por técnicos nucleares), las Gyoza están MUY BUENAS; casi casi como las del restaurante, a falta de salsa de soja para darles un poco de alegría. Así que os animo a hacerlas (yes, we can!).

ITADAKIMASU! (:D)

jueves, 11 de junio de 2009

El super nipón

Hoy, paseando con G por la calle Girona, hemos encontrado un supermercado japonés que todavía no tenía fichado. Se llama Tokyo-ya y básicamente venden lo mismo que en el que está situado en Josep Tarradellas (soba, udon, salsas, té, dulces, etc etc etc), con la diferencia de que éste me pilla bastante más cerca de mi radio de acción habitual. Hemos estado curioseando por las estanterías y al final me he decidido por un paquete de obleas de pasta para hacer empanadillas (gyoza). Pensaba que eran complicadas de encontrar aquí (por lo menos, las fabricadas en japón) y me ha hecho ilu :_ )

Las gyoza son uno de nuestros platos preferidos cuando vamos a restaurantes japoneses, y hace tiempo que tenía ganas de prepararlas en casa. Aunque mi sensei me dijo lo que tenía que poner dentro, como tengo memoria de abuelete se me ha olvidado. Así que intentaré hacer una versión que he encontrado en internet con carne de cerdo, verduras (puerro, cebolleta, col), shiitake (que para quien no lo sepa, es una seta que se consume mucho en japón, rechoncha y marrón), y todo aderezado con una pizca de jengibre. En breve haré un post con el experimento culinario (que Diox nos pille confesados...y con un almax cerca).


miércoles, 10 de junio de 2009

Mis pequeñas distopías (1)

Hace algunos años, me di cuenta de que algunos de los libros que compraba tenían algo en común. Estaban ambientadas en sociedades, (pasadas, presentes o futuras) en las que las condiciones de vida distaban mucho de ser "ideales". Debe ser por mi faceta pesimista :9
Hace unos meses, me tropecé en internet con la palabra que designa a este género literario: Distopía. Así que había ido reuniendo una colección de distopías, y yo sin enterarme :) Agarraos los machos y cambiadle el agua a las olivas si hace falta, que es un post laaaaaargo y con capítulos xD.

LA NARANJA MECÁNICA (Anthony Burgess, 1962): "¿y ahora qué pasa, eh? estábamos yo, Alex, y mis tres drugos, Pete, Georgie y el Lerdo, que realmente era lerdo, sentados en el bar lácteo korova, exprimiéndonos los rasudoques y decidiendo qué podríamos hacer esa noche, en un invierno oscuro, helado y bastardo aunque seco". Alex deLarge, un chaval sin otros intereses en la vida que la música clásica, tomar leche con "aditivos" y cometer actos de violencia extrema, acaba cometiendo un error, que le llevará a convertirse en un pelele del gobierno. Aunque algunos palurdos han tomado este libro (y sobretodo la película, ya que algunos dudo que hayan cogido un libro en su vida, no digo ya leerlo) como una apología de la violencia, en realidad trata sobre la libertad para escoger entre el bien y el mal, cuestionando eso de que el ser humano es bueno por naturaleza. Para mi, las dos grandes virtudes de esta obra son la manera en que se juega con el lenguaje (Alex y su panda hablan una mezcla inventada de ruso y lenguaje coloquial inglés llamada Nadsat) y cómo Burgess consigue que nos pongamos del lado del protagonista, a pesar de ser odioso, cuando cae en desgracia. La película ultraconocida de Stanley Kubrick (1971) omite el final del libro, que le da una vuelta de tuerca bastante importante al protagonista.


SOY LEYENDA (Richard Matheson, 1954): "En aquellos días nublados, Robert Neville no podía saber cuándo se ponía el sol, y a veces ellos ya estaban en las calles antes de que él regresara. La hora del crepúsculo estaba unida para él, por los hábitos de toda una vida, al aspecto del cielo, y prefería entonces no alejarse demasiado". Un libro no muy largo, pero con más chicha que muchos "ladrillos" que se publican. Este pobre protagonista se queda sólo en el mundo, después de que una epidemia arrase la humanidad. Bueno, no exactamente sólo, porque los supervivientes se han convertido en vampiros, que piensan como humanos y se mueven como animales. Neville vive atrincherado en su casa-fortaleza y aguanta estoicamente los embates de los vampiros que van a buscarle cada noche, hasta que un día ocurre algo que le saca de su soledad. Hasta aquí parece un panfleto de serie B, pero en realidad se trata de una novela MUY interesante, que tiene momentos absolutamente cinematográficos (como cuando el protagonista pierde el conocimiento en mitad de la calle y al despertarse se da cuenta de que ya casi ha anochecido...la carrera contra-reloj para volver a casa sano y salvo no tiene desperdicio). El final es memorable y bastante inesperado. La película de Will Smith (2007) (odio que saquen ediciones de libros con carátulas de películas, pero que remedio, no había otro) es muy entretenida, pero el final no tiene nada que ver con el de la obra de Matheson, además de ser la misma estupidez de siempre, convenientemente azucarada para el americano medio. Como curiosidad, existe una versión de 1971 (que pille un día viendo la tele a altas horas) llamada "El último hombre...vivo" y protagonizada por Charlton Heston. Vale la pena el visionado solamente por el aire funky setentero que lo impregna todo y los efectos de maquillaje de la señorita Pepis xD.

NUNCA ME ABANDONES (Kazuo Ishiguro, 2005): " Mi nombre es Kathy H. Tengo treinta y un años, y llevo más de once siendo cuidadora. Suena a mucho tiempo, lo sé, pero lo cierto es que quieren que siga otros ocho meses, hasta finales de año. Esto hará un total de casi doce años exactos." La única palabra que puede definir a este libro es JOYA. Kathy, Ruth y Tommy crecen sin padres, en un internado llamado Hailsham, donde reciben una educación liberal. Pasan el tiempo haciendo deporte y creando obras de arte, que una misteriosa mujer se lleva a un no menos misterioso lugar llamado "La galería". Todos los alumnos de Hailsham saben que tienen una misión en el futuro, y el lector va desentrañando cuál es sin sobresaltos, gradualmente. Aunque Ishiguro nunca da detalles concretos, realmente no hace falta. En realidad es una novela psicológica, que describe sobretodo los pensamientos de la protagonista y en la que no ocurre gran cosa. No obstante, no resulta lenta ni ñoña en ningún momento (y lo dice alguien a quien las palabras "sentimientos" y "sensibilidad" le hacen salir ronchas en los brazos). Sin duda, uno de los mejores libros que he leído.

To be continued...

domingo, 7 de junio de 2009

Sor citröen strikes back!



Hoy, como parte de mi programa de entrenamiento "El coche a gasolina! ese gran desconocido", mi padre (pobrico, lo que le toca hacer) y yo, nos hemos montado en nuestro vehículo japo cual dos Telma y Louise (en este caso, Luis) cualquiera, para quemar carretera sin rumbo. Sorprendentemente he podido sacar el coche de la cuesta en la que estaba aparcado sin bajar rodando marcha atrás hasta la playa y flotando hasta Génova. 1247 rotondas y 391 pelotones ciclistas después, hemos llegado a Blanes sin causar ninguna colisión múltiple o atropello de gato/paloma/patos cruzando la carretera. Aunque me han salido un par de úlceras por las ganas de parar en el arcen y hacerle el pellizco vulcano a alguno de esos "inocentes" ciclistas, que no van haciendo caballitos en medio de la continua de puro milagro (y lo dice alquien que se ha pasado la infancia con una bici pegada al culo, y hasta hace poco defendía al los ciclistas a capa y espada). A la "feliz" hora de aparcar, me he pasado unos buenos 10 minutos maniobrando y discutiendo, para luego darme cuenta de que el coche estaba perfectamente estacionado...en una parada de autobús. "Luis" ha acabado aparcando en otro sitio, más que nada para que no se nos vinieran encima las nieves del invierno intentandolo yo. Un café, y vuelta pa casa con atasco post-playero incluido, donde me ha salido bola en el gemelo de tanto darle al embrague. Conclusión: dos úlceras + gemelo izquierdo musculoso + brazo izquierdo moreno-Zaplana y la sensación de que el coche de gasolina, a pesar de todo, no es un coco. Seguiremos informando (o_o).