Visto que los calores veraniegos de Barna amenazaban con convertirme en una charquito, G se ha quedado en casa currando y sufriéndolo en sus carnes morenas y me ha enviado para el pueblo cual paquete SEUR (nenes, estar en paro tiene una única ventaja, y es que siempre estás listo para irte a cualquier sitio...tener dineros ya es otro asunto). Pues bien, he venido con la maleta a reventar por culpa de los vaqueros y los jerseys que he tenido que embutir, y me encuentro que aquí hace el mismo calor y humedad que en Barcelona (aunque la única masa de agua visible a 7 kilómetros a la redonda es un riacho cutre). Así que el haber provocado dos hernias de disco a sendos señores amables que me ayudaron a subir y bajar la maleta del AVE, no ha servido de mucho. Afortunadamente, el esfuerzo de traer colgado el portátil del hombro sí ha servido, porque nuestra vecina (que a partir de ahora aparecerá ante mi con un halo de santidad alrededor de la cabeza) tiene WIFI, y es lo bastante caritativa como para compartir la contraseña con nosotros. A la espera de nuevas noticias (que con la "marcha" que hay aquí, lo más probable sea que ha subido el pan o que ha nacido un cordero), os dejo con unas fotos de los manzanos del jardín. Han crecido un montón desde que los plantamos, allá por los años 90, y me hace ilu, que le vamos a hacer :)
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