lunes, 17 de agosto de 2009

¿Chino o japonés?


Hace unos días, un anuncio de San Miguel me llamó la atención. Y no por original ni interesante; de hecho, me resulta desagradable por varios motivos. En primer lugar, porque está lleno de tópicos facilones. En segundo, porque nos habla como si todos fuéramos hijos de papá que pueden coger los bártulos cuando les apetece y marcharse a dar la vuelta al mundo, sin problemas de dinero ni obligaciones (algo me hace pensar que el creativo en cuestión, el pobre, no sabe que hay otros mundos más allá de ESADE y que en ellos también se bebe cerveza). Y en tercero, porque el nicho de anuncio cervecil con musiquilla de ritmo optimista ya lo ha copado Estrella Damm este verano, y el que nos ocupa parece un intento de última hora de recoger las migas del éxito.
Todas estas cosas se pueden perdonar. Al fin y al cabo, no soy una especialista en publicidad y para gustos, los colores. Pero hubo algo que me hizo hervir la sangre cual cocido madrileño. En un determinado momento, el protagonista dice: "En Japón conocí a Ming". Yo me quedo ojiplática ante la tele. "¿Ming?" me pregunto para mis adentros mientras mi familia permanece impasible. "¿Ming?!!!!" me pregunto una vez más, esta vez en voz alta. En un ataque de loca de los gatos (de esas que llaman a la tele para quejarse de que pasa una mosca), me pongo a lanzarle improperios al pobre electrodoméstico, con la esperanza de que al creativo en cuestión le estén pitando los oidos allá donde esté.
Hoy he vuelto a ver el mismo anuncio, y en el instante conflictivo, una voz que se oye pegada encima del anuncio original (hay que ahorrar, estamos en crisis) ha cambiado el "Ming" por un "Masaki". Ojiplática quedo, de nuevo. Parece que alguien con dos dedos de frente se ha dado cuenta de un error que clamaba al cielo: Ming es claramente un apellido chino.
"¿Por qué te enfadas tanto por una chorrada así?" se preguntarán algunos. Bueno, yo entiendo que no todo el mundo tiene que tener nociones de fonética oriental. Pero en la vida diaria, estoy harta de ver a gente que confunde continuamente los conceptos chinos y japoneses (no hablemos ya de coreanos, tailandeses, etc). Y me da la impresión de que, en la mayoría de los casos, lo hacen no por falta de cultura, sino por falta absoluta de interés por saber algo de las culturas que no son la nuestra. Y eso, no lo voy a negar, me da grima. Pero por lo menos, en este caso han rectificado.

2 comentarios:

Verónica dijo...

XDDD, yo tb me indigné y tenía la tradición de chillar a la pantalla junto a mi sister justo cuando empezaba el anuncio, pero luego me avisó que habían cambiado el nombre y después de reírnos un rato por lo increíble de la situación fui corriendo a publicarlo en mi blog. Eso sí, no desarrollé un post tan genial como tú q me tienes en plan "me postro a tus pies", jajajajaja.

da igual, tenemos vidas paralelas!! XDDD

Saru-san dijo...

Ains, me alegro de no ser la única, empezaba a pensar que me estaba volviendo paranoica :D (Señor San Miguel, ves tomando nota)