Ayer, como parte de nuestro plan relámpago de aniversario, G y yo nos fuimos de cena a un restaurante pequeñito llamado l'Oucomballa (Banys Vells, 20). Tuvimos suerte y llegamos pronto, a tiempo para coger una mesa esquinera y tranquila. El local tiene una decoración bastante peculiar. Está en penumbra, iluminado solamente por unas lámparas que cuelgan sobre las mesas y algún candelabro. G tuvo algún problema con la lámpara, porque como es muy alto, la tenía pegada a la frente xD Aquí y allá hay distribuidos muebles antiguos, como un tocador con espejo, y algún candelabro. Y de fondo, suena un suave hilo musical (jazz, la música de fondo por excelencia).
A la cena le doy un 10. Para empezar, "els tres timbals": tres montaditos elaborados con ingredientes que mezclan sabores (increible el de queso de cabra con manzana caramelizada), siguiendo por una brocheta de rape y fresas con salsa de chocolate blanco y gengibre (sí, es raro, lo sé...pero no puedo describir lo bien que casa el sabor del pescado con el del chocolate). G pidió un confit de pato con naranja y licor, también muy rico, aunque un poco monótono según él. Y de postre, para compartir (aquí yo ya estaba bastante llena, la verdad), un coulant de chocolate con helado de canela...y todo regado con un Chardonnay blanco (no entiendo de vinos, pero era fresquito y afrutado, como debe ser). En fin, un restaurante recomendable para todos, en una de esas ocasiones especiales en que no importa rascarse un poco más el bolsillo :)
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