lunes, 20 de julio de 2009

Otra vez en casa

Ayer volvimos de Lanzarote un poco más morenos y un poco más relajados de lo que nos habíamos ido (lo cuál ya es un logro). El vuelo de ida fue genial, pero en el de vuelta, mi oído interno y el señor piloto decidieron gastarme una broma, y me pasé la mayor parte del camino enroscada bajo mi chal como un hamster (irónicamente, en pleno chorro polar de aire acondicionado que yo misma había pedido). Abrazada a mi libro de Marian Keyes (que solo pude leer a ratos) como si fuera un salvavidas, vegeté en el hombro de G con cara de ir a regurgitar el primer calostro, y solo emergí de mi manta improvisada para rugir "SANDWICH!!!! AHORA!!!" como si me hubiera poseído Larry Kubiak, culpa de una de mis temidas bajadas de azúcar. En una demostración de autocontrol que le pondría el vello de punta a El Mentalista, G consiguió no hacerme una bola con el chal y lanzarme por la ventanilla más próxima hacia un destino incierto.
En lo que respecta al viaje, ha sido muuuuuuyyy tranquilo. Y que nadie se lleve las manos a la cabeza...los tiempos de juergas playeras se han acabado para mí. Bueno, de hecho nunca empezaron (no se me ocurre nada más parecido a un infierno vacacional que compartir hotel ibicenco con ingleses borrachos y levantarme todos los días con resaca a las 12 de la mañana). Más adelante (cuando tenga ganas de ponerme a subir fotos, que manda güebs lo pesado que es) os hago una descripción más detallada :)
Paz, amor, y el plus pal salón!

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